Hay quienes opinan que un poema no debe ser explicado. Estoy de acuerdo en parte porque la poesia es una opción absolutamente personal e individual de comunicación. Mucho del sentido que lleva en sí el poema no puede y no necesita ser explicado. Asi como un beso o una declaración de amor no necesita explicación, porque es la emoción y el sentir quienes lo guían. Sin embargo hay una parte del poema, también crucial en él que proviene no de uno mismo sino de una necesidad de comunicación mayor que uno. Una necesidad que es correspondiente al tiempo en que uno vive, al lugar a que uno pertenece. Esta necesidad puede ser explicada de una manera más directa. Es lo que muchos hemos visto, intuimos o sentimos. En realidad el poema como el árbol de que habla Don Manuel toca el cielo con las ramas de su copa y tiene siempre las raíces bien clavadas en la tierra, en su tierra.
El rabo del demonio habla precisamente de ese imaginario colectivo que sobrevive, aunque agazapado en nosotros. El demonio, o uno de los demonios que extirparon los curas hispanos. Ese demonio que sobrevive aun en el hombre andino. Ese demonio que es un Dios porque Demon es Deo y deo es Dios. Pero aquí las explicaciones etimológicas sobran. El rabo del demonio es justamente aquello que no aceptamos de nosotros mismos porque nos enseñaron a rechazarlo. Nuestra parte oscura. Para los mexicanos fue un poco más sencillo ellos tenían a Malinche. Nosotros hemos debido luchar contra nosotros mismos. Nos ha costado reconocer lo que somos, quienes somos. Aun conservamos cierto rencor hacia nosotros mismos, un rencor enseñado. Y ya es tiempo de salir de eso. Ya es tiempo de reconciliarnos con nosotros mismos, de aceptarnos tal y como somos.
Algunas veces hace ya muchos años, en mi juventud, envidié a Charly porque él es capaz de decir, en un alarde de libertad arrancada al destino, "Soy de la Cruz del Sur/ Soy el que enciende y el que apaga la luz". Te envidié alguna vez amigo, ahora ya no. Ahora entiendo. Nuestro espíritu es mucho más mucho más sólido, mucho más fuerte, mucho más inexplicable. Por ende mucho más libre. El rabo del demonio, ya no es oscuridad, es esperanza. Es realidad.
EL RABO DEL DEMONIO
POR EL GIRO INCESANTE DE
TU COLA
HE SABIDO QUE ERAS TÚ Y NO OTRO...
UNA SENCILLA MUJER ME HA DICHO
QUE ERES UN DEMONIO
HE COMPRENDIDO ASÍ
QUE TE PERSIGUEN
IGUAL QUE A MÍ...
NOS PERSIGUEN DESDE HACE MUCHO
HERMANO
HEMOS DEBIDO OCULTARNOS
DE LAS FAUCES HAMBRIENTAS
DE LAS FIERAS
PERO HEMOS PERDURADO
YO EN CARNE
TÚ EN ESPÍRITU
MI CUERPO ROTO
ATESORA AUN EL RECUERDO
DE LA PLENITUD
Y SÉ QUE TÚ CONOCES MI ANHELO
Y ERES LIBRE A PESAR DE TODO
ESO ME SATISFACE HERMANO
CELEBREMOS
NO TENGO PARA BRINDARTE
SINO MI RISA
DÉJAME OFRECERTE
ESTE HOMENAJE...
jueves, 15 de marzo de 2007
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1 comentario:
Con la poca poesía con la que me eh nutrido también entendí algo de la literatura con relación al ser humano. Si tenemos que expresar expresémonos, si somos hombres para las letras y en ella nos dividimos entonces también dividámonos, como cristo que hablaba de su filosofía, como un escritor que se oculta tras sus textos y allí llora de felicidad.
Creo también y concuerdo con tigo que la poesía tiene que ser personal, te respaldo por que que si tenemos que ver una poesía tenemos que ver la el fondo del texto, lo demás es simple adorno, y como nosotros, el fondo es el alma, tenemos que acariciarla con unas palabras que nos lleguen -como se dice-, sin interesar la corriente, por que siembre habrá a quienes no les agrade.
Al leer tu poesía, recordé al mounstruo inferior; quien cala, observa, critíca y analiza y ví bajo esfuerzo que hago: el de sólo respirar y adjuntarme a los venefícios que él se merece.
"Y SÉ QUE TÚ CONOCES MI ANHELO
Y ERES LIBRE A PESAR DE TODO
ESO ME SATISFACE HERMANO"
Un gusto, ya tendremos otros girasoles para hurtar.
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